martes, 9 de mayo de 2017

Amor, otra vez

¡Cuántos novios ateos han transigido por amor a sus novias en casarse ante Dios y en un altar! ¡Cuántos carnívoros se han hecho vegetarianos! ¡Cuántos viciosos de los videojuegos se han vuelto fanáticos de Dostoievski! Lo bueno es que, por encima de la traición a uno mismo, está el amor al otro. Así lo cree la ingenua Candidalgia en este alacrán:

Mira tú si te querré
con tan ciego fanatismo
que he perdido hasta la fe
que tenía en mi ateísmo.


lunes, 8 de mayo de 2017

PARA SEGUIR ABRIENDO BOCA

Como cualquier hijo de vecino, siento fascinación por las cifras, y hoy me he embobado mirando el contador de visitas de esta bitácora (sí, sigo sin decir blog) y me he topado con que superaba las cien mil. Yo no sé qué significa exactamente eso en casi tres años de publicaciones: poco, habida cuenta de que son diarias. Pero me doy por más que satisfecho de las visitas que hay a mi terrario de escorpiones, y gozo sumamente cada vez que veo un comentario o un Compartir en Facebook. ¡Gracias a todos los que leéis mis alacranes! Ya creo que os habéis inmunizado.

Quisiera rememorar hoy el aguijón que estrenó mis picaduras. Creo que sigo siendo fiel al espíritu que me impulsó a lanzarlos por la red:

«Un alacrán para cada día. Es prescripción médica añeja. Los césares desayunaban cicuta en dedales para acorazar su sangre contra venenos. No gozamos de ese prestigio los plebeyos; la única ponzoña que nos considera es la de lingua viperina vulgaris; y contra esa no fabrican antídotos imperiales. Por eso me dediqué a alzar pedruscos y desvirgar recovecos a la caza de alacranes, veneno democrático e ibérico, y no cejé hasta juntar tantos como madrugones inflige el calendario. 

Los he reunido para ti con cariño de escorpicultor. Porque mira: es bueno despertarse de un respingo. El mejor despertador es un picotazo de alacrán. Breve, enroscado, electrizante. No toma tiempo; despeja la mañana. Una picadura al día y no habrá pulla que te muerda sin que vuelva desdentada. Te arderá el estómago con alguna, ¿y qué? Más aguijones he sufrido yo, que los he coleccionado. 

Martínez de la Rosa, poeta decimonónico donde los haya, llamó a este género de ponzoñas epigramas, y dándoselas de apicultor, los comparó con pequeñas, dulces y punzantes abejas. Yo prefiero compararlos con alacranes y como tales bautizarlos, para que nadie se relama con un bucólico colmenar de epigramas. El mío es un terrario de escorpiones. Pequeñez: relativa. Dulzura: la justa. Veneno: sobrero. 

Un consejo: envenénate con moderación, que lo corrosivo engancha. Uno al día y nada más. Como decían los estoicos, en el medio está el jueves. ¿O eran los epicúreos? Bueno, lo dicho: que seas... ¿Tal vez los hedonistas? Cualquiera sabe, pero ya... ¿Y si van a ser los cínicos...? Mira, que les pique un alacrán». 

Y este fue el primero en ver la luz, que hoy viene que ni pintado:

«Para los hombres comunes
un domingo de desgana
no es fin del fin de semana,
sino parte del pre-lunes».



sábado, 6 de mayo de 2017

Día festivo: una maya

En el primer fin de semana de mayo, parece estar cumpliéndose el refrán de cuando marzo mayea, mayo marcea. Pero al fin y al cabo, hay flores y pájaros locos de alegría. El poema de hoy, cortito, para no espantarlos, y tan pequeño y sencillo que no tiene autor. Una maya:

Entra mayo y sale abril,
tan garridico le vi venir.

Entra mayo con sus flores,
sale abril con sus amores,
y los dulces amadores
comienzan a bien servir.

Entra mayo y sale abril,
tan garridico le vi venir.




viernes, 5 de mayo de 2017

Inconstancia del amor

Escrito a la tierna (no tan tierna) edad de quince años, el primer veneno que inoculó Ponzoñón rezuma una malicia tan inicia y benigna que, más que ponzoña, parece chicle de fresa ácida:

— ¿Me quieres, Clarinda mía?
— ¿Qué voy a quererte yo?
¡Ja!, ni loca te querría.
— Pues por ti me mataría
aunque no me quieras, no.
*****
— ¿Aún, Clarinda, no me quieres?
— ¡Ay, sí, amor, sin ti me muero!
— ¡Qué inconstantes sois, mujeres!
Pues lo siento si te mueres,
porque yo, ya no te quiero.




jueves, 4 de mayo de 2017

La letra ese

Una de las consonantes más frecuentes del español es la ese, tanto que, cuando un extranjero trata de imitar el sonsonete de nuestro idioma, lo hace bisbiseando. Lo mismo ocurre con la letra o. Una día le dijo un extranjero a un español que nuestra lengua tiene demasiadas oes, y el español le repuso: «Yo no lo noto». Viperio no piensa llear la contraria a los guiris; es más, les da la razón con este aguijón:

Seríais más ricos y famosos
si usaseis ases o sisaseis osos.


miércoles, 3 de mayo de 2017

Alacrán musical transcrito

Bueno, pues este era el mensaje de Viperio, que no tiene ni idea de pautación musical, dicho sea de paso. ¡Una partitura toda llena de negras! ¿Dónde se ha visto?

Si la solfa adoré, sí,
Lala —mi sol— asimila
dosis y dosis y Mila
la ha lamido sola así.




martes, 2 de mayo de 2017

Alacrán musical

Viperio está aprendiendo solfeo, y tan experto y lanzado se ve que hoy, en vez de hablar, cantará. ¿Habrá debajo de esta pauta musical un mensaje cifrado? Lo hay, para quien lo averigüe (adiverto que el mensaje no tiene ni pies ni cabeza, pero sí melodía).