miércoles, 7 de diciembre de 2016

Imprecación

Alacrante formula aquí un sentimiento que todos hemos experimentado al pasear por las aceras en días de lluvia. Una verdadera imprecación:

¡Que le salgan sabañones
a la mano perezosa
que, al poner esta baldosa
de estos viejos callejones,
lo hizo en tales condiciones
que, al caer un chaparrón,
la he pisado y ¡cataplom!,
un charquito agazapado
me ha escupido y me ha dejado
empapado el pantalón!



martes, 6 de diciembre de 2016

Epitafios de buenas intenciones

Alacráneo, en sus epitafios de buenas intenciones, le reza un responso al agradecimiento:

En este nicho sin fecha,
he encontrado esta inscripción:             
Yace aquí un Dios te lo pague...
Y Dios no se lo pagó.


lunes, 5 de diciembre de 2016

Verdiales

Candidalgia, amante de lo lírico, oyó el otro día una letra de verdiales malagueños que reza como sigue:

Eres chiquita y bonita,
brillante como un lucero.
Eres una candelita
en una noche de enero
cuando la luna se quita.

Fascinada con la letra, la reformó a un estilo más moderno. Yo, sin menoscabo del buen sudor que le haya costado forjarla, me quedo con la versión popular, pero que no se lo diga nadie:

Eres ideal y pragmática,
múltiple como un clavel;
eres la parte simpática
de la luna, que es de miel
cuando no sale lunática.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Día festivo: una elegía de César Vallejo

El día festivo de hoy no es tan festivo, pues recoge la hermosísima añoranza de un hombre hacia su hermano fallecido en la infancia. Un emotivo poema de César Vallejo

A MI HERMANO MIGUEL

Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,
donde nos haces una falta sin fondo!
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: “Pero, hijos…”
Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores,
después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.
Miguel, tú te escondiste
una noche de agosto, al alborear;
pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
cae sombra en el alma.
Oye, hermano, no tardes
en salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.



viernes, 2 de diciembre de 2016

1802ª Ley de Murphy

Chis añade —si no está ya añadida— una ley más a las de Murphy:

El autobús que se espera
sólo llega a la parada
cuando uno ya se enfada
y echa a andar a la carrera.


jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Por qué se han divorciado?

Histeriador resume en un dístico la tragedia de tantos matrimonios:

¿Esos esposos se odian?
No, mucho peor: se obvian.




miércoles, 30 de noviembre de 2016

EL NARIGÓN Y EL TUCÁN

La característica que en este es defecto en aquel es virtud. El silencio que en el sabio se alaba se tacha de ignorancia en el sosaina. Así lo siente Alacrón en esta fábula titulada El narigón y el tucán:


«¡Narizotas, narizotas!»,
se mofa aviesa y mordaz
toda la chiquillería
cuando avista a don Tomás,
un vecino cascarrabias
que era de napias tomar.
«¡Ya os daré yo para el caldo!»,
amenaza el carcamal
y entra en la pajarería
por alpiste. Cuando está
entre tanto pajarraco
y entre tanto gorjear,
don Tomás no da importancia
a aquel burdo quién da más
de vituperios y burlas,
pues los palos y la edad
lo han resignado al volumen
de su apéndice nasal.
Pero le crispa los nervios
ver a un pomposo tucán
que exhibe un pico que llega
desde Creus a Trafalgar
y que, lejos de achantarse,
está expuesto en el cristal
de la tienda. Para colmo,
tiene un serrallo simpar
con tres o cuatro tucanas
que lo llaman majestad.
Don Tomás, un día de éstos,
lo tiene que estrangular.
Porque sienta mal que el punto
que en ti tachan de lunar,
en otro lo llamen sol
y lo traten como a un zar.