martes, 24 de enero de 2017

Generosidades

¡Cuántas veces hemos perdido un objeto —casi siempre un libro— en el momento en que, una vez prestado a un amigo, este se lo prestaba a otro! Alacrante ha hallado un nombre para este género de generosidad: 

El que presta los enseres
que un amigo le ha prestado
debería ser llamado
generoso por poderes.


lunes, 23 de enero de 2017

Piropo

Influida quizá por el delicioso lirismo que desprendieron ayer los versos de José Zorrilla, Candidalgia vuelve a la palestra con miel en vez de veneno:

Te adoro con tal fervor
que, cuando vienes, mi amor,
con un clavel en el pelo,
he de decirte: —Mi cielo,
le sientas bien a esa flor.



domingo, 22 de enero de 2017

Día festivo: José Zorrilla

Mañana 23 de enero se cumplen 124 años de la muerte de uno de mis poetas: José Zorrilla. Vilipendiado, denostado y ninguneado por la crítica de hoy, Zorrilla es un inmenso poeta, que supo como pocos percibir la musicalidad del verso castellano. Imaginativo, colorido, sensual, exuberante, se le puede acusar de quedarse en el adorno, aunque este defecto, paradójicamente, se alaba en Rubén Darío como virtud. Ya lo dice el refrán: Más vale caer en gracia que ser gracioso. Truene lo que truene, Zorrilla será para mí uno de los grandes, siquiera por el mérito de haber sido en mi adolescencia uno de los faros que me atrajo hacia el maravilloso puerto de la literatura. Vaya, en su homenaje, este fragmento de su Don Juan, la réplica que hace doña Inés a los famosísimos (entre los de la LOGSE, no) requiebros de don Juan:

Callad, por Dios, ¡oh, don Juan!, 
que no podré resistir 
mucho tiempo sin morir 
tan nunca sentido afán. 
¡Ah! Callad por compasión, 
que oyéndoos me parece 
que mi cerebro enloquece 
se arde mi corazón. 
¡Ah!, me habéis dado a beber 
un filtro infernal, sin duda, 
que a rendiros os ayuda 
la virtud de la mujer. 
Tal vez poseéis, don Juan, 
un misterioso amuleto 
que a vos me atrae en secreto 
como irresistible imán. 
Tal vez Satán puso en vos: 
su vista fascinadora, 
su palabra seductora, 
y el amor que negó a Dios. 
¡Y qué he de hacer ¡ay de mí! 
sino caer en vuestros brazos, 
si el corazón en pedazos 
me vais robando de aquí? 
No, don Juan, en poder mío 
resistirte no está ya: 
yo voy a ti como va 
sorbido al mar ese río. 
Tu presencia me enajena, 
tus palabras me alucinan, 
y tus ojos me fascinan, 
y tu aliento me envenena. 
¡Don Juan! ¡Don Juan!, yo lo imploro 
de tu hidalga compasión: 
o arráncame el corazón, 
o ámame porque te adoro. 


viernes, 20 de enero de 2017

EL POETA EXTREMISTA

Alacrón se estira y nos trae una fábula que predica sobre el peligro del extremismo, aun en la propia poesía:

EL POETA EXTREMISTA

Un poeta disidente
de reglas y convenciones
decidió ser consecuente
con su doctrina insurgente
hasta en ripios y coplones.
Él, que luchaba en las bases
de la actividad obrera,
y propugnaba con frases
de Karl Marx que se aboliera
la diferencia de clases,
interpretó que esa histórica
desigualdad categórica
superaba la política,
y aplicó también su crítica
al campo de la retórica.
«La poesía es muy reacia
―decía― a olvidar la higiene
y a acoger con democracia
mil palabras que ella aún tiene
por bajunas. Verbigracia,
¿por qué nunca se compara
la suavidad de una cara
con un hueso de ternera,
o una rubia cabellera
con una yema sin clara,
o una uña con un percebe,
o un talle con una raspa,
o una oreja con un nueve,
o un rostro, en vez de con nieve,
con campos de blanca caspa?
Igualar: ésa es la meta,
librar del lastre que agobia
la poesía y la sujeta».
Esto opinaba el poeta,
y un día, al ver a su novia,
bien henchido de egoísmo,
o bien ahíto de güisqui,
le dedicó un catecismo
en virtud de ese anarquismo
que igualaba a todo quisqui:
Tu carne de rojo orín
se fecunda con las lluvias
del amarillo serrín
de tu pelo y de tus rubias
pestañas de puerco espín.
Con tus mejillas engañas
a un fabricante de talco,
y hacia el sur de tus pestañas
tus pupilas son un calco
del color de tus legañas.
Tus dientes forman un techo
de escayola, y en el foso
marino en tus labios hecho,
tu lengua imita el carnoso
pie ventral de un berberecho.
Y si la suerte me diera
las llaves de tu desván,
¡con qué placer me comiera
los dos platitos de flan
que tiemblan en tu pechera!
Tras leer su lapidaria
pirotecnia, el joven paria
apostató de su estilo
cuando su flor sin pistilo,
mirándolo reaccionaria
le atizó sin miramiento
un mamporro en la colleja
que sirvió, sin más aumento,
a su novio de escarmiento
y al cuento de moraleja.



jueves, 19 de enero de 2017

Una redondilla

Chis pone hoy un ejemplo de metapoesía, que en este caso podría llamarse metamétrica:

Rematando esta estrofilla 
con un verso bien medido,
confieso que me ha salido
cuadrada la redondilla.



miércoles, 18 de enero de 2017

Poesía

Viperio, a quien hacía tiempo que no se le veía por aquí, nos sorprende con una definición de la poesía en que hace cierto el castellanísimo refrán de que cada cual arrima el ascua a su sardina:

La poesía es un veneno
que acumula el corazón,
y cada vez que está lleno,
lo clava con su aguijón.


martes, 17 de enero de 2017

Morir, vivir

Filosón, en el súmmum de la trascendencia:

Morí, muero, moriré.
¿Serán posibles los tres?
Moriré será el futuro.
Muero será un solo instante.
Y morí solo es seguro
si me esperan por delante
Antes, Durante y Después.
Morí, muero, moriré.
¿Serán posibles los tres?