martes, 25 de abril de 2017

Nichos

Similitudes inquietantes. Fijaos en lo que se fija Alacráneo:

Hoy que construyen los nichos
como bloques de viviendas,
¿no estarían mejor dichos
como bloques de moriendas?


lunes, 24 de abril de 2017

Una anécdota

De Domingo Rodríguez Bernal, roteño de pro y bebedor de ponzoñas alacraneras, me llega esta anécdota verídica que, aún vivos en nuestros oídos los recientes sones semanasanteros, ha vertido Alacrón en el versátil molde de los versos:

Vino un negro de Dakota
en Semana Santa a Rota
(que esta ciudad gaditana
tiene base americana,
y el sujeto de mi cuento
estaba allí de sargento).
Maravillado y perplejo,
miraba el magno cortejo
de cornetas y tambores
cuando vio los resplandores
que emitían por lo menos
cuatrocientos nazarenos.
Yo no sé qué sudor frío
le subió en escalofrío
desde los pies al cogote
al ver tanto capirote
ocupando impunemente
las calles llenas de gente.
Sólo sé que el pobre lego
tomó las de Villadiego
y, pese a ser militar,
le oyeron todos gritar:
«¡El Ku Kux Klan está aquí!
Con estos ojos lo he visto.
¡Primero matan a Cristo
y ahora vienen a por mí!».



sábado, 22 de abril de 2017

Día festivo: un poema de León Felipe

Llevaba tiempo aguantádome las ganas de poner versos de este poeta, de León Felipe, poeta franco, que tira verdades tan a la cara que a veces duelen por lo desnudas, por lo prosaicas. Pero pocos vates hay en el siglo XX que trnaspiren tanta emoción, tanta intensidad. De sus Versos y oraciones del caminante sacó este hermoso poema dedicado a Cristo y dedicado al hombre. ¿Por qué Dios no interviene en nuestras cosas? ¿Porque no existe? ¿O por lo que dicen estos versos?

AQUÍ VINO Y SE FUE

¿Y dexas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo... escuro...? 
                                                         Fray Luis de León

Aquí vino... 
y se fue 
Vino, nos marco nuestra tarea 
y se fue.

Tal vez detrás de aquella nube 
hay alguien que trabaja 
lo mismo que nosotros, 
y tal vez 
las estrellas 
no son mas que ventanas encendidas 
de una fábrica 
donde Dios tiene que repartir 
una labor también.

Aquí vino 
y se fue
Vino, lleno nuestra caja de caudales 
con millones de siglos y de siglos. 
nos dejó unas herramientas... 
y se fue.

Él, que lo sabe todo, 
sabe que estando solos 
sin Dioses que nos miren 
trabajamos mejor.
Detrás de ti no hay nadie. Nadie, 
ni un maestro, ni un amo, ni un patrón.
Pero tuyo es el tiempo. El tiempo y esa gubia 

con que Dios comenzó la creación.


viernes, 21 de abril de 2017

La amistad y el amor

Cuando uno busca a su media naranja y no la encuentra, siempre están los amigos, como atestigua Chis en este diálogo que sorprendió entre dos solterones:

―Se me pegan como lapas,
más las feas que las guapas.

―A mí me huyen, no te creas,
más las guapas que las feas.

―Pues no haremos nunca amigas,
pero sí muy buenas migas.




jueves, 20 de abril de 2017

Canciones sin final

Alacrante dirige hoy su microdiatriba hacia gran parte de las canciones pop, rock, etc. que carecen de final. Mi escorpión no se explica cómo es que los autores se curran el principio de las canciones y su desarrollo, pero el final ni se molestan en inventarlo, cuando el final de una composición musical puede ser tan explosivo o más que el principio. Y conste que a un servidor le gustan muchos cantantes anti-final:

¡Qué malos compositores
los que, al hacer su canción,
faltos de ideas mejores,
las dejan sin conclusión!

Sus finales se resumen
en que, en forma gradual,
van bajando su volumen
y carecen de final.



miércoles, 19 de abril de 2017

Escritores ricos

Como el empresario que, a fuerza de trabajo, crea un imperio económico que legar a sus descendientes, lo mismo algunos privilegiados escritores a quienes hace ricos la pluma, esa arisca amante que a muchos llama, pero a pocos escoge. Habla Alacrante:

Ese autor sin parangón
que hoy entierran entre sones
ganó miles de millones
con sus obras de ficción.

Y vivió de la novela
para que su hijo, contento,
a la sombra de su estela,
pudiera vivir del cuento.



martes, 18 de abril de 2017

Fábula de la nube y el rayo

Hay dos refranes que me llaman la atención porque cada uno es un mentís del otro: De tal palo, tal astilla, y su opuesto: De padres cojos, hijos bailaores. Y lo peor es que ambos son ciertos. Sobre el segundo refrán ha construido mi alacrán Alacrón una fábula moral:

«¡Cómo es posible que haya
engendrado yo esta cumbre
de defectos que es mi hijo!
No hay nada que lo acostumbre
a emular ni aun a distancia
las paternas aptitudes
que atesoraban mis genes
y que no sé dónde puse.
Cualquier cosa que le ordene
o le prohíba, la incumple.
Si trabajo, él gandulea;
si soy risueño, él es lúgubre;
si me impongo, se chotea;
si me humillo, se me sube;
si yo adoro la verdad,
él es siervo del embuste;
si le digo que se pierde,
él me dice que lo busque;
si le regaño, se ríe;
y si no le riño, sufre.
En el mundo no hay un padre
ni un hijo menos comunes.
¿La naturaleza es sabia?
Pues conmigo ha sido inútil».
Esto soltó un pobre padre
cuando de pronto una nube
de algodón sereno y blando
parió un rayo. La gran lumbre
le hizo dar un buen respingo,
y más aún el retumbe
del trueno que lo siguió.
El padre entonces del púber
dijo: «El cielo también tiene
una prole bien voluble
y dispareja si un rayo
es el hijo de una nube
y su nieto un trueno. (Jiban,
pero son cosas que ocurren).