sábado, 27 de mayo de 2017

Día festivo: un poema de Jardiel Poncela

Uno de mis autores sagrados es Enrique Jardel Poncela. Sus relatos y teatro son lo más ingenioso y divertido que se ha escrito en los últimos tres siglos. Aquí, sin embargo, traigo a colación un poema suyo serio, en que muestra su vena más trascendente. Su título es La vida:

Por lo breve es... el tiempo de un respiro;
un relámpago; el cruce de una estrella;
un parpadeo; un goce; una centella;
una germinación; un beso; un tiro;

un do de pecho; un brindis; un suspiro;
una flor en un búcaro; una huella;
una amistad; lo bello de una bella;
una promesa; un éxito; un ¡te admiro!;

un convertirse en público un secreto;
un pasar de cadáver a esqueleto;
un naufragio; una rúbrica; una bruma;

un rubor; un crepúsculo; un asueto;
un eclipse; una boda; un sí; una espuma;

un amor; una dicha... y un soneto.


viernes, 26 de mayo de 2017

Día del Orgullo Friki

Ayer fue el día del Orgullo Friki. Alacrante hace un retrato del aspirante a buen friki:

Camisa a cuadros, pero abierta toda
sobre una camiseta en que, palmario,
se ve un dibujo guay de Super Mario
o el manga japonés que esté de moda;

barbita y greñas a la usanza goda,
vaqueros anchos de un azul gregario,
y gafas donde lanza su mal fario
una mirada entre Tarzán y Yoda.

Kilos de más de los cien mil refrescos
que toma cuando juega por las noches
a videojuegos de lo más grotescos.

Chapas, peluches, libros, cromos, broches
de los héroes que adora quijotescos.
Eso es un friki. Lo demás, fantoches.



jueves, 25 de mayo de 2017

Poemita con la L y con la D

Viperio, siempre juguetón con las palabras, ha concebido la idea de componer cuatro octosílabos en que, amén de las vocales, sólo se empleen dos fonemas consonánticos: la ele y la de. Veamos si le sale:

Al hada leda le di
lodo helado y lid alada,
y adalid de la adulada,
lado a lado le dolí.


miércoles, 24 de mayo de 2017

Amor

Candidalgia está pisando fuerte este mes de las flores. Dejémosla desbarrar:

Fíjate tú si me empeño
en quererte sin sonrojo
que no puedo pegar ojo
a no ser que me entre sueño.


martes, 23 de mayo de 2017

El Cid

Viperio se lamenta de que los clásicos sean merecedores de muchas alabanzas y ya está:

Como todo distinguido
español de buena vid,
declaro que no he leído
el Cantar de Mío Cid.

(Por cierto, me veo en el deber de desmarcarme de mis alacranes: yo sí en lo he leído).









lunes, 22 de mayo de 2017

Farolas

Candidalgia ofrece en veinticuatro sílabas un apunte pictórico sobre uno de los elementos más apaciguadores de la noche urbana:

Con pose reverente
alumbran ya
las altas jorobadas
de la ciudad.



sábado, 20 de mayo de 2017

Día festivo: un libro de Juan Antonio Bernier

El azar —esa calculada exactitud del Universo— me ha puesto en un cruce por donde pasaba, a la misma hora y con parecido bagaje, Juan Antonio Bernier. Casi al vuelo, agarré uno de sus libros, Árboles con tronco pintado de blanco (2011), su penúltimo poemario. Si alguna vez se ha hablado de la entraña barroca y exuberante de la poesía andaluza, los poemas de Bernier desmienten el lugar común y emergen como isla aparte. Concisión, sobriedad, contención delimitan el perfil de sus versos, surgidos como lenta decantación de un vivir que tiene mucho de contemplativo, hacia fuera y hacia dentro:

FUTURO DEL AIRE 

Danza de la montaña con el prado.

(Recordar que mi cuerpo 
y el mundo
son asimétricos)

Danza de la montaña con mi cuerpo.

La poesía de Bernier es poesía quintaesenciada. Ahorra todo tipo de recursos para exprimirse a sí misma. En sus versos (aunque broten del asombro) apenas hay lugar para la exclamación explícita. En sus versos (aunque entrañen una pregunta), apenas hay lugar para la interrogación retórica. Incluso el verbo, cuando no es imprescindible, se esfuma para dejar las cosas al desnudo, al sol (¡cuánto revela considerar que la poesía de Bernier se defina más por lo que no tiene que por lo que tiene!):

ÁREA DE SOL

Oblicuidad 
de este rayo de mimbre.

Estambre,
del verbo estar.

Esta veta de lo hiperbreve (que se ahonda en su último poemario, Letra y nube) manifiesta su filón en numerosas páginas. En textos tan escuetos nada sobra, ni siquiera el título, que más que un pseudo-verso inicial, podría tomarse como un contrapoema, una suerte de contrapunto extrañador que hace sorprendente al poema (o viceversa: podría ser el poema el que hace extraño al título). También consagraba Luis Rosales (poeta tan distinto a Bernier) esa demorada dedicación al título, ese descargar gran parte de su energía inspiradora en ordeñar sentimientos en una oración, en un sintagma.

Tanto definen los títulos (tanto indefinen) que cualquiera de estos hubiera valido como título aglutinador del poemario:

Lluvia de contacto
Futuro del aire
Este arcoiris incompleto
Persianas acústicas celestes
Emancipación de la partitura


O este pétalo:

VOLVEREMOS A DELFOS

¿Lo recordáis? Nevaba,
pero la misma nieve...

Parecen escenas fotográficas, pinturas cuya quietud quisiese enjaular el tiempo, la corriente subterránea y negra que irrigase (desde muy hondo, casi desdibujada) el temblor de este libro:

UN RADIADOR BAJO LA VENTANA 

El río,
que frota sus orillas
para no congelarse.

Su cuerpo,
que en silencio protesta
si dejo de tocarla.

Poesía callada, introvertida, como la de aquel Machado que insinuaba más que confesaba. Árboles con tronco pintado de blanco es un libro que se lee y, sobre todo, que se relee, pese a su pasmosa y aparente sencillez, fuente inagotable de significados. 

YOUNG ADULTS AGAINST SUICIDE

Quiero dormir en este bosque.
Bosque,
no estoy hablando de la muerte.

Yo sólo hablo de parar,
parar para dormir,
mientras las copas se mecen
y el aire se desliza,
todavía jóvenes.

Pero no pararemos.

No estoy hablando de la muerte.