viernes, 8 de abril de 2016

Alumnos

Ponzoñón me ha hecho una observación sobre el oficio del docente que me ha llenado de inquietud:

¿No siente inquietud o apuro
el maestro cuando piensa
que en sus niños se condensa
la sociedad del futuro?
Allí, en cada rostro puro,
están ya, junto al doctor
y el albañil y el tenor,
el fraguado paulatino
del ladrón, el asesino
y el futuro violador.



jueves, 7 de abril de 2016

Sed

Según Filosón, el hombre es el animal que, una vez satisfecho un anhelo, siente comezón e inquietud por otro mayor: 

Cuando al fin tuvo una boca,
pidió dos labios también;
cuando tuvo un par de labios,
pidió entonces tener sed;
y cuando al fin la sintió,
pidió agua de beber;
y en cuanto quedó saciado,
pidió empezar otra vez.

miércoles, 6 de abril de 2016

Los ríos de ayer y los de ahora

Antaño se decía del agua de los ríos: agua corriente, mierda no consiente. Hoy, recelosos de los bucólicos arroyos, nos fiamos más del agua tratada y depurada de los grifos (grifo quería decir antes «monstruo»), como observa Ponzoñón:

Tan sucia y puerca pasea
ese río su agua angosta
que, cuando llega a la costa,
no desemboca, se mea.



martes, 5 de abril de 2016

Lenguaje hembrista

Alacrante conoce por experiencia el furor lingüísticamente correcto que se gastan algunas féminas. Para muestra, un botón:

Pregunté a una feminista 
cuánta era la potencia 
de su coche. ―¿Cien caballos?―
le dije. Y ella: ―Cien yeguas.



lunes, 4 de abril de 2016

Vivir

¡Qué bonita es la vida! ¡Qué triste la muerte! Mirad lo que cuenta Filosón de un hombre feliz:

Al fin de una vida
sabrosa y feliz,
un hombre en el trance
mortal dijo así:
«Estaba exquisita.
¿Puedo repetir?». 

sábado, 2 de abril de 2016

LA LETRA HACHE Y LA GE

Hoy Alacrón nos ilustra sobre la vida con una fábula alacranosa o, lo que es lo mismo, un alacrán fabuloso:
Tras una cena indigesta
o un exceso de café
o un mal despertar de siesta,
un día la letra ge
se dio a acusar a la hache
sin compasión ni respeto
de que era un cachivache
sobrante en el alfabeto.
«Desde que estás a mi lado
―le reprendía macabra―
no me has dado ni un recado
ni te he oído una palabra.
Y hoy mi nobleza te impetra
una respuesta a esta duda:
¿para qué sirve una letra
cuya misión es ser muda?».
La letra hache, atufada,
repuso con ironía:
«¿Con que no sirvo de nada?
Pues si eres de más valía
y de nobleza sesuda,
hoy mi bajeza te aborda:
¿qué es mejor ser: hache muda
u oclusiva velar sorda?».
«¡Lo que es no saber callar!
¿Es que tu estulticia ignora
que, a más de sorda y velar,
también puedo ser sonora?
Sueno a veces como agita,
cogéis, gimiente o gitano,
y otras veces como guita,
gallo, goma, guerra o guano.
Podría erigirse un templo
a mi enorme utilidad
ponderando el buen ejemplo
que doy de pluralidad».
«¡Bravo por el pluriempleo!
―clamó la hache con sorna―.
Pero prefiero el trofeo
de ser la letra que adorna
nuestro idioma y lo emparenta
con el latín. Desde antiguos
tiempos mi grafía ahuyenta
significados ambiguos;
y dado que diferencio
la paridad de un vocablo
merced sólo a mi silencio,
mejor me callo y no hablo».
Estas palabras prudentes
de la hache son a fe
las que han de tener presentes
esos gallitos con ge
más sonora que un buhonero
que cacarean su inmundo
papel en el gallinero

o abecedario del mundo.

viernes, 1 de abril de 2016

A la cirugía estética de mi amada

Escorporal, a su requeteoperada alacrana:

La cirugía te has hecho,
y te has metido, mi Elisa,
colágeno en la sonrisa
y silicona en el pecho;
te has reesculpido una oreja,
te has quitado una arruguilla
que afeaba tu mejilla
y que te hacía más vieja;
diariamente con alcohol
tu pelo has emborrachado,
y tu piel han bronceado
cien voltios de pseudosol;
con dientes más blancos muerdes,
tus labios son ya más rojos
y has agrandado tus ojos,
que hoy llevan lentillas verdes...
Ante tantas perfecciones
y ante los cambios tan drásticos 
de los cirujanos plásticos,
quiero que me soluciones
esta duda que me abrasa:
¿te adoro a ti, dulce prenda,
o al maniquí de la tienda
que está enfrente de tu casa?