sábado, 25 de febrero de 2017

Día festivo: Bendito seas, Amor, perpetuamente.

Hoy traigo a colación versos añejos como el buen vino, de los que ganan con el tiempo. Son de un poeta llamado Francisco de Figueroa (1536-1620), que al vivir entre escritores gigantes, puede parecer hoy en día un don Nadie. Pero creo que estos versos enamorados lo desmentirán:

Bendito seas, Amor, perpetuamente,
tu nombre, tu saeta, venda y fuego;
tu nombre, por quien vivo en tal sosiego
amado y conocido de la gente;

tu flecha, que me hizo así obediente
de aquélla, por quien todo el mundo niego;
tu venda, con que me hiciste ciego,
por que mirase más perfectamente;

y el fuego sea bendito, cuya llama
no toca al cuerpo, que es sutil y pura,
y el alma sola de su gloria siente.

Y así el dichoso espíritu que ama
dirá, tu rostro viendo y tu figura:
Bendito seas, Amor, perpetuamente.


6 comentarios:

  1. Bendito sea el buen corazón de la gente. Benditos los poetas y bendita la poesía. Bendita la cultura, el arma más temida por todos los dictadores y los que aspiran a serlo. Saludos.

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    1. ¡Qué hermosa alabanza! La verdad es que, leyendo este poema, se ensancha el corazón. Un saludo.

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