Tenemos una fe indestructible en el hombre, en su capacidad de progreso, de superación. Esta confianza es visible en muchos campos, pero Alacrante se fija hoy en la capacidad física y deportiva del hombre, de la que los atletas son supremos representantes. Diríase que no hay nunca un récord insuperable, y que cada nueva frontera no es sino un salto hacia la siguiente. Nuestro alacrán lo ve de otra manera:
No es que el atleta esforzado
rompa más y más umbrales
que ninguno ha superado;
es que el cronómetro usado
va aumentando decimales.