lunes, 2 de mayo de 2016

Cruces

Mayo es tiempo de Cruces. Alacrón, mi alacrán desmesurado, lo celebra con unas redondillas dedicadas al sector educativo (y es que la cabra tira al monte):

Lanza un euro a contraluz
para ver qué te depara,
y aunque no te salga cara,
te saldrá cara la cruz.

La cruz de la Educación,
la cruz del insti o la escuela,
la de cada noche en vela,
la de cada madrugón.

La cruz de la carretera,
la de la mano al volante,
la cruz del mal estudiante
que tu cuerpo no tolera.

La cruz de hacer un control
a quien no sabe escribir,
y la cruz de corregir
un domingo a pleno sol.

La cruz de andar suspendiendo,
de buscar una mejora,
de dar clase a sexta hora
con el grupo más horrendo.

La cruz de cada trimestre
de evaluar a tu grupo,
dar un diez al que algo supo
y un cinquillo al más rupestre.

La cruz de elegir destinos,
la cruz de los papeleos,
la reunión en los recreos
y los claustros vespertinos.

Y tengo ya tal montón
de cruces en mi figura,
que parece acupuntura
en vez de crucifixión.

Menos mal que en tal sufrir
endulzan mi itinerario
compañeros de Calvario
que me ayudan a subir.

Tienen cruz griega o latina,
histórica o matemática,
filosófica o gramática,
religiosa o cantarina;

que el profesor andaluz
le pone a su cruz tal punto
de sal y humor en conjunto,
que tiene un punto de cruz.

Gracias mil a esa manera 
de llevar la cruz sin peros,
y a vosotros, compañeros,

por hacerla más ligera.

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. En el buen sentido, sí. En el malo, también.

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  2. Hay cruces muy llevadas de pesar.

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  3. Desde luego que se nota que llevas tu cruz con resignación cristiana. A mí la subida al momte Calvario (léase final de curso) cada año me cuesta más

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    1. A mí me tiene que ayudar de vez en cuando un Cirineo.

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