sábado, 24 de septiembre de 2016

Día festivo. unos versos de Jorge de Arco

Promulgado el descanso de lo cáustico, quiero transcribir aquí un hermoso poema de Jorge de Arco. Pertenece a su libro La lluvia está diciendo para siempre, publicado en la Colección Melibea, de Talavera de la Reina, y que le hizo acreedor al prestigioso certamen «Rafael Morales» de poesía. La lluvia está diciendo para siempre es un poemario que moja el alma, un viaje de ida y vuelta a uno mismo, la historia de un querer y de un querer olvidar. Dentro del intimismo que rebosa el libro, me quedo con este poema sobre la ausencia y la soledad, y la consignación de que, cuando la soledad es sobrevenida, nos convertimos en el peor compañero de nosotros mismos:

Entre sombras de ausencia
renace un hombre
que se marchita luego.
Yo formo parte de esas sombras.
Me envuelvo en ellas
para alcanzar mis últimas estancias.
Pero llamo a mi puerta y no me abro.
Detrás aún debe hallarse
mi antiguo corazón,
o sus cenizas.

Y sigo sospechando 
cómo muero de mí
entre estas
paredes calcinadas.



6 comentarios:

  1. Dentro de nosotros, están todos los que fuimos, en mejor o peor estado de conservación. Saludos.

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    1. Es verdad: somos una serie de hombres sucesivos.

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  2. La soledad no es buena compañera de nadie. Preciosos versos.

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    1. Pero es más espantosa todavía
      la soledad de dos en compañía.
      (Ramón de Campoamor).

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  3. Renacer y marchitarse, ese es nuestro día a día; lo importante es que llenemos el "entremedio" de algo que nos empuje a volver a renacer al otro día

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