Dedicado por Chis a todos cuantos vivimos hipotecados hasta los setenta:
―Caracol acorazado
o tortuga quiero ser
―dijo un joven entrampado
por exceso de deber.
―Aunque tu hucha esté tan seca,
con esos bichos ¿qué pasa?
―Que los dos tienen su casa
y no pagan hipoteca.