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martes, 16 de enero de 2018

Fin del Almanaque de alacranes

Y ahora sí, adiós. He aquí la última hoja del Almanaque de alacranes. Lo he pasado muy bien con vosotros. Muchas gracias por haber acogido a mis ponzoñosas mascotas:

Tras mil pinchazos y afanes
dados a izquierda y derecha,
hoy firman su última fecha
mis nocivos alacranes.

         GLOSA

Y parece que fue ayer
cuando, con pompa y empaque,
comenzaron a morder 
en las hojas sin hacer
de mi tóxico almanaque.
No han sido nada holgazanes,
han trabajado a piñón,
y por eso mis truhanes
piden ya jubilación 
tras mil pinchazos y afanes.

Nacidos para picar
y provocar escozor,
han sabido envenenar
sin provocar escozor
ni llegarnos a matar.
Certeros como una flecha,
han escrito en breves trazos
el perfil de cada fecha
con mil y un aguijonazos
dados a izquierda y derecha.

Si no es mérito el veneno,
la constancia sí lo es,
y fuera de algún traspiés,
cada día ha estado lleno
y completo cada mes.
Tienen el alma maltrecha
y extenuada, por cierto.
Con la maleta ya hecha
para volver al desierto,
hoy firman su última fecha.

Descansad en vuestro asilo
de solaces ermitaños
con el tórax bien tranquilo
de haber esparcido daños
con vuestro tóxico estilo.
Yo os di el ser y yo os libero
para que hagáis vuestros planes
y envenenéis con esmero
por vuestro propio sendero,
mis nocivos alacranes.




viernes, 5 de enero de 2018

Alondra

Los alacranes se están volviendo blandos a lo último. Candidalgia toma el poder:

Sobre la carretera
que cruza el campo
la alondra picotea
granos de asfalto.
Y ante unas ruedas,
apura los centímetros
hasta que vuela.





jueves, 4 de enero de 2018

Una vez más —la última—, Candidalgia rinde homenaje a Córdoba, concretamente a la Torre de la Calahorra, que preside el puente romano desde la otra orilla. 

TORRE DE LA CALAHORRA

La torre de un tablero de ajedrez,
el prisma de basalto de un volcán,
el trono donde reina Abderramán,
la cárcel ribereña de un gran pez.

La Córdoba más llena de altivez,
la puerta que le sirve de zaguán,
el mirador al que las aguas van
a hacerse retratar por una vez.

Su nombre, Calahorra. Su perfil
aspira a recia efigie de blasón,
su piedra tiene timbre de añafil,

de trompa belicosa a cuyo son
la Historia escribe un libro en cada atril
y en cada atril compone una canción.


Por cierto, ¿cómo queda mejor el soneto? ¿En la forma acuñada por Candidalgia o en esta variante de Chis, que propone sustituir el último terceto por este otro, con un genial verso final?

Esa es la Calahorra: un gran bastión,
el mejor monumento entre otros mil,
la mole que me mola mogollón.



miércoles, 3 de enero de 2018

LISI A QUEVEDO

Pocos poetas han expresado el amor con la vehemencia y el ardor de Francisco de Quevedo, que consagró a una mujer oculta bajo el nombre de Lisi lo mejor de su alma. Candidalgia afirma haber hallado en los archivos de Villanueva de los Infantes el único soneto que la misteriosa Lisi envió en respuesta a las alabanzas de su sufridor y desazonado amante, que escondía la llama de su pasión amorosa bajo la cáscara de una poesía festiva y chocarrera que nos ocultan al mejor Quevedo, el de la pasión erótica y el desengaño metafísico:

Se me antojan tus versos una mueca
de hastío a los disfraces de los necios,
nueve parcas que hilasen menosprecios
midiendo desengaños con su rueca.
Tú me mostraste una alegría hueca,
mentiste al esconderme tus aprecios
bajo el engaño de unos versos recios,
tras la ilusión de una ilusión ya seca.
Si me hubieses mostrado tu alma presa
de mí, tu viento esclavo de mi espuma,
hubiera entrado a tu galerna en calma
y hubiera descubierto con sorpresa
la risa de Demócrito en tu pluma,
las lágrimas de Heráclito en tu alma.




viernes, 1 de diciembre de 2017

Visto y no visto

Candidalgia abre el cofrecito de las pequeñas cosas de la vida:

—Somos aquellos ojos que te vieron 
desde la ventanilla semiahumada 
de un autobús y, sin decirnos nada, 
tus ojos y los míos coincidieron 
¿cuánto? una décima fugaz y alada, 
la justa sin embargo 
que el chófer invirtió en pasar de largo.


martes, 28 de noviembre de 2017

Caras que suenan

¿A cuántos no les ha pasado lo que refiere aquí Candidalgia?

—Soy ese rostro insustancial que acaso 
halláis en una calle transitoria 
y os suena y no sabéis de qué. Y el caso 
es que asociáis conmigo alguna historia, 
un par de encuentros... Y se os va el ocaso 
tratando de encajarme en la memoria, 
y os acostáis en vuestro absurdo empeño 
con ese roe que roe que os quita el sueño.


lunes, 20 de noviembre de 2017

La Manquita

En la década de 1780, las Trece Colonias de América del Norte trataron de sacudirse el yugo inglés. España ayudó resueltamente a los insurgentes contribuyendo incluso con lo que no tenía. La ciudad de Málaga, la primera en el peligro de la libertad, aportó su granito de arena de una curiosa manera: el cabildo catedralicio, que acababa de aprobar el presupuesto para rematar su hermosa catedral con la segunda y necesaria torre, resolvió suspender el proyecto y donó graciosamente todo el montante a la guerra estadounidense. Estados Unidos obtuvo su independencia, pero tardó más de cien años en agradecérselo a España. ¿Cómo lo hizo? Arrebatándole Cuba, Puerto Rico y Filipinas en una guerra absurda e inmotivada. Cría cuervos… Bueno, hace unos años vi una inscripción en no sé qué dintel de yo qué sé portezuela del Templo Mayor malacitano en que Dios sabe qué sociedad de allende agradecía la generosidad del pueblo malagueño; ya podrían haber hecho la gracia completa y haber aportado un dinerillo para rematar la catedral, que desde entonces llaman La Manquita. Candidalgia paseó sus patitas por las cubiertas de este hermoso templo y se sintió imbuida de fervor costero. Por eso escribió esto:

¡Escuchad! La airosa torre
de la Manquita se queja
de que no tiene una hermana
que taña y cante a su vera.
No llores por eso, niña.
¿No sabes que el parque anhela
plantar junto a ti una torre
con rosarios de palmeras?
¿Y que la vieja alcazaba
quiere ponerse a tu izquierda
y espigarse hasta las nubes
sobre sus chatas almenas?
Mira las olas, que toman
carrerilla desde Ceuta
para pasar de la orilla
y besarte el pie siquiera;
y cuando llegan al faro,
le dedican a tu pena
una copla que el levante
lleva a ti por malagueñas:
«Mira la Farola blanca,
mira la blanca Farola,
que se sabe también manca, 
pero no se siente sola».
Hasta el sol ha echado el copo
por si pesca una sirena
que acompañe a tus campanas
por si llaman a completas.
Y ha dibujado la luna
con la luz de cien estrellas
la blanca constelación 
de tu linda silueta.
¿Qué más quieres, torrecita,
si hasta Gibralfaro sueña
con que un día lo corones
con tu diadema de reina?
No llores, por Dios. ¿No ves
que ni las fuentes te llegan,
que ni te alcanza el cemento,
que las nubes te tutean,
que la Virgen te bendice
y que hasta Málaga entera
se te pone de puntillas
para verte más de cerca
y te canta: «Así, manquita
te quiere mi devoción;
así te quiere, solita,
solita en mi corazón».


jueves, 16 de noviembre de 2017

Guadalquivir otra vez

Y otro más de Candidalgia al mismo río:

Tan ancha, tan naviera, tan bonita
lleva el Guadalquivir su estela zarca
por el perfil que la ciudad le marca 
que quiere oler ya a mar en la Mezquita.
Desde el pretil romano que levita
sobre el caudal, San Rafael se embarca
en un reflejo donde el Puente enarca
sus doce augustas cejas y dormita.
Un sol de pedernal prende la yesca 
de la ciudad de cordobán y cuero,
que sacia el fuego en la corriente fresca.
Y el ángel pescador, si no hechicero,
con la caña de Dios seduce y pesca
para Él y para Córdoba al viajero.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

El Guadalquivir y sus molinos

A Córdoba, que no es mi ciudad de nacimiento, le debo mucho, empezando por la mujer que crió para mí y por los hijos que se están criando en ella. Pese a los años que lleva acogiéndome, sigo mirándola como un turista fascinado; y siempre que paso por el puente (que es dos veces al día), no puedo evitar echar un vistazo fugaz a las aguas del río emocionarme pensando que paso nada más ni menos que por el Guadalquivir, uno de los ríos con mayor solera de la cultura española. Para él, un poema más escrito por Candidalgia:

Trina el Guadalquivir. Y su azul senda 
por las viejas aceñas aquilata 
piedras que el agua convirtió en cantata,
aguas que el tiempo convirtió en leyenda.

Los molinos y el río, en mutua ofrenda,
se dieron con parlera serenata,
ellos espuma a su raudal de plata,
y él granos de cristal a la molienda.

Sus muros hoy son menos que memorias
que pueblan repudiadas los bajíos
del fiel Guadalquivir. Y entre las norias,

dan fe los cangilones ya vacíos 
de que también pueden molerse historias
de amor entre los hombres y los ríos.


miércoles, 25 de octubre de 2017

Siete palabras al azar

En cierta ocasión, un vate propuso a mis alacranes que compusieran un soneto a partir de siete palabras aleatorias. Dichos vocablos, pronunciados al azar por siete bocas inocentes, resultaron ser los que siguen: piruleta, resistencia, venturoso, ruiseñor, palabra, niebla y venturoso. Esto les salió:

La vida es una dulce piruleta
que lame el tiempo como buen goloso;
se zampa cada sueño venturoso
y siempre quiere más, nunca está a dieta.

Sin que opongamos resistencia o treta,
nos chupa, nos desgasta sin reposo
y vuelve nuestro cuerpo antes lustroso
en niebla al sol, en humo de escopeta.

Del ruiseñor pervive la armonía,
pervive la fragancia de la rosa;
de mí, cuando la tumba se me abra,

habrá una flor sobre mi carne fría,
encima de mi carne habrá una losa,
y encima de mi losa, una palabra.


viernes, 20 de octubre de 2017

Borrón lírico

Pincelada de Candidalgia en un bordón:

Bosque nocturno.
mece el miedo las hojas
y ulula el búho.


jueves, 14 de septiembre de 2017

Algo bonito

Endúlzanos el día, Candidalgia:

Dame besitos de azúcar,
besitos de cañaduz,
que cuando no tengo dulce,
mi gominola eres tú.

martes, 5 de septiembre de 2017

Chicharras y grillos

Candidalgia no sabe qué le gusta más, si las chicharras de la tarde o los grillos de la noche:

Bajo el olivo,
hereda a la chicharra
su alteza el grillo.


viernes, 18 de agosto de 2017

La sombra y la vida

Agranda su sombra el árbol
conforme avanza la tarde.
Conforme avanzan los años,
el alma se hace más grande.



Nieve y flor

Bajo el cielo engañador,
no a gusto de todos llueve:
la flor lucha por ser nieve
y la nieve por ser flor.


jueves, 17 de agosto de 2017

Día de la Asunción

Seguidilla del día de la Asunción:

La Virgen ha bajado
del sol de agosto
al agua del estanque
por verse el rostro.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Redondilla del hibisco

La campana encantadora
de un hibisco en sol mayor,
en lugar de dar la hora,
lo que hace es dar su flor.


Higo y luz

Desde el espacio ha venido
un haz de luz estrellera
a endulzar y a dar sentido 
a los frutos de la higuera.



Lo verde

La Idea pura del verde,
en el mundo sublunar,
se imita cómo se puede.



lunes, 31 de julio de 2017

Valle de lágrimas

«¿Por qué me dejaste triste y solo in hac lacrimarum valle?». Así remata Pleberio la magistral obra de la Celestina. Hoy en día prima un sentimiento más optimista para la vida, pero todo es cuestión de perspectivas. De la vida se ha disfrutado tanto en el siglo XV como en el XXI. Pero como hoy no existe la trascendencia, se tiende desesperadamente a cifrar en esta vida todo lo bueno, todo lo feliz, todo lo inmejorable. Sin embargo, se mata igual (o más) que antes y de maneras quizá más absurdas e imaginativas; se sigue muriendo; la enfermedad sigue haciendo estragos; la deslealtad, la soledad, la tristeza continúan parasitándonos. Así que lo más sensato no es negar la evidencia (que este valle sigue siendo de lágrimas), sino buscar remedios o asideros. Candidalgia nos aconseja el suyo:

A quien diga que este suelo
es de lágrimas un valle,
no le digo que se calle:
le hago en verso este pañuelo.