viernes, 31 de julio de 2015

Epitafio de un bombero

Alacráneo registra hoy el epitafio de un bombero muy coherente:

¡Qué bombero tan honrado!
En su muerte dejó dicho
que, cuando fuese enterrado,
se hiciese en tumba o en nicho,
pero nunca incinerado. 


jueves, 30 de julio de 2015

Los puntos sobre las íes

La recalcitrante impericia ortográfica de algunos llega a extremos como el descrito en el siguiente aguijón de Viperio:

Mira, por más que me líes
y de cazurro me taches,
yo no pongo en mis remaches
los puntos sobre las íes,
los pongo sobre las haches.


miércoles, 29 de julio de 2015

Detallitos

Mi alacrán más ingenuo, Candidalgia, escribe sobre una de esas pequeñas cosas que nos aportan unos gramitos de felicidad:

¡Cómo nos gusta que alguien diga así:
—El otro día me acordé de ti.


martes, 28 de julio de 2015

Separados por el móvil

Aunque insistan en que las nuevas tecnologías de la comunicación han recortado las distancias entre las personas, Ponzoñón sostiene que las han aumentado. Verbigracia:

Por el móvil estuvieron
escribiéndose hora y veinte
hasta que al fin descubrieron
que se tenían enfrente.


lunes, 27 de julio de 2015

Plusmarcas

Tenemos una fe indestructible en el hombre, en su capacidad de progreso, de superación. Esta confianza es visible en muchos campos, pero Alacrante se fija hoy en la capacidad física y deportiva del hombre, de la que los atletas son supremos representantes. Diríase que no hay nunca un récord insuperable, y que cada nueva frontera no es sino un salto hacia la siguiente. Nuestro alacrán lo ve de otra manera:

No es que el atleta esforzado
rompa más y más umbrales
que ninguno ha superado;
es que el cronómetro usado
va aumentando decimales.



domingo, 26 de julio de 2015

Narcisismo retrovisor

Nos gusta mirarnos. ¡Ay! ¿Qué sería de nosotros sin los espejos? Ponzoñón, consciente de ello nos regala el siguiente aguijón:

Los cristales reflectantes
de muchos coches no son
para ocultar ocupantes,
son espejos del peatón.


sábado, 25 de julio de 2015

Paletas y paletas

Este es un chiste insustancial de Chis:

Elogiaron la paleta
de un aprendiz de Murillo,
y él, mordiendo una galleta,
dijo en son de cuchufleta:
«¡Pues si vierais mi colmillo!».