Y para empezar la semana con mal pie, una fábula de Alacrón:
Disputaron verbalmente
por el cetro del empíreo
un murciélago y un águila
más un cóndor y un cernícalo.
El cernícalo arguyó
su cerniente inmovilismo,
el cóndor su envergadura,
y el águila su magnífico
talento de cazador.
El murciélago les dijo:
«¿Por qué esgrimís atributos
fundados sólo en el físico?
Si me ganáis por la fuerza,
yo os supero en el espíritu.
Mi nombre insigne es el único
que contiene en sí las cinco
vocales». Este argumento
dejó mudo a todo el trío,
porque la pluma sí vence
con su cañón a los filos
de la espada. Ahí tenéis
la victoria del mamífero.