domingo, 1 de mayo de 2016

LA ABEJA Y LA MODA

Hoy Alacrante se propone fustigar a aquellos que se dejan llevar por el prestigio de las modas:

Llegó a su panal
una abeja obrera
pringadas las patas
de polen de adelfa.
Atufada toda
la colonia entera,
la abeja sagaz
replicó a las quejas
y los aspavientos
de sus compañeras:
«Esta esencia es
en otra colmena
el último grito
en moda de abeja».
Salió así del paso
y hasta sentó escuela.
Igual que estos bichos,
la gente celebra
las mayores birrias
del arte y la estética
si acaba aduciendo
que son extranjeras.





sábado, 30 de abril de 2016

Gente estrella

Según Ponzoñón, hay personas que pueden compararse con estrellas. La razón, aquí:

La gente con la que vas 
tiene los mismos reflejos 
de los astros: son los más 
estrellas vistos de lejos,
de cerca infiernos de gas.



viernes, 29 de abril de 2016

Triángulos

Alacrante y el perspectivismo:

«¿Qué es esto?», les preguntó
mostrándoles un triángulo
un buen psicólogo a un músico,
a un abad y a un matemático.
El músico respondió:
«Un instrumento». El prelado:
«Eso es Dios». Y «es un polígono»,
determinó el matemático.
¿Tiene el mundo un ser concreto
o es una masa de caos
que adopta una forma u otra
según quienes lo veamos?





jueves, 28 de abril de 2016

La abubilla

Recuerdo la primera vez que vi una abubilla en el campo. ¡Era tan bella! Entonces me dijo mi padre: «¿Tú ves lo bonita que es? Pues peor huele». Ponzoñón me oyó referir el caso y le dio esta atinada aplicación moral:

¡Qué bella la abubilla,
que abanicada
de linda pluma, hiede
no obstante a caca!
¡Y qué de bellos
cuerpos van por el mundo
oliendo a muerto!




miércoles, 27 de abril de 2016

El artificio y la naturaleza

¡Qué mundo, Facundo! El artificio y la naturaleza, en competencia, según observa mi alacrán Filosón:

El piropo más fantástico
que se dice a una plantita
es decir que es tan bonita
que hasta parece de plástico.


martes, 26 de abril de 2016

Las letras guían mi vida

En cierta ocasión, conduciendo junto a mi preciosa mitad por las carreteras de la Serranía de Ronda, adelantamos a una furgoneta que, en la puerta trasera, había instalado este curioso letrero: Las letras guían mi vida. Yo, emocionado ante tal declaración de amor a las letras, ensalcé el talante del conductor, a quien miré por el retrovisor con una mezcla de veneración y complicidad. Pero ¡ay! Mi mujer -que es mi ancla de sujeción a la Tierra- me bajó enseguida de las nubes observando que la acepción que poseía la palabra letras en tal contexto era el de trampas pecuniarias, y que el conductor construía así una amarga ironía sobre lo sojuzgada que sentía su existencia a cuenta de la hipoteca, la letra del coche, de la moto, etc. Hoy Candidalgia, mi alacrana soñadora, propone una fábula en defensa de la primacía de las letras, que sí guían mi vida:

LA CABRA, LA CEBRA
  Y LA COBRA

Se fue a la peluquería
con tal prisa una señora
que, sin tiempo de comprar
en la tienda un par de cosas
que le urgían para casa,
garrapateó esta nota
para su hijo de ocho años,
mas con letra tan borrosa
que la a, la e y la o
parecían una sola:
«Baja a la tienda, hijo mío.
Ve por el paso de cobra
al cruzar la carretera
y te traes una poca
de leche de cebra, ¿vale?
Y atento al soltar la mosca,
que ese tendero te cabra
siempre más de lo que compras».
El pobre niño tardó
un total de trece horas
en encontrar algún paso
por donde anduviesen cobras,
y lo que vio solamente
fue un lagartijo sin cola.
No digamos ya la leche
de cebra. Recorrió todas
las tiendas de la ciudad,
y al final no encontró otra
más afín que la de onagra,
que resultó una bicoca.
Lo más fácil fue el tendero.
La caja registradora
se había roto, y estaba
cabreadísimo. ¡Qué bronca
le llovió luego al chiquillo
por tres letras medio locas
que la propia madre había
trabucado por nerviosa!
Esta anécdota demuestra
que las letras sí que importan,
contra muchos que conceden
a las ciencias mayor monta.
¿Que mi argumento es endeble?
Ya, mas no había otra fórmula
que diera a las pobres letras 
una función hegemónica.


lunes, 25 de abril de 2016

Poesía

La Casa de Galicia en Córdoba, merced al patrocinio de la Diputación Provincial de Córdoba, me ha publicado un libro de poesía titulado Beethoven explicado para sordos, un libro de poesía en serio, de la que no envenena (bueno, según se mire). Alacrante dedica a mi oficio de poeta la siguiente lindeza:

―Sinónimo de poeta,
ocho letras… ―Majareta.




La imagen representa la portada del libro, con un inigualable mosaico de dibujos de mi amigo y pintor Eloy Pérez, a quien agradezco fervorosamente el regalo de su arte.