lunes, 20 de abril de 2015

Campo

Ayer Ponzoñón estuvo paseando por la bucólica soledad campestre, entre amenos manantiales, umbrías arboledas y gárrulas bandadas de pajarillos. Inspirado por el amor a la naturaleza, escribió esta sentida miniégloga:

Lo mejor que yo le veo
a estas bellas soledades
es que ahora lo tuiteo           
a todas las amistades
de mi lista de correo.


8 comentarios:

  1. Si tenías conexión es que no te fuiste lo suficientemente lejos, jajaja.

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    1. Cierto: hoy la cobertura nos alcanza a todos como una inspección fiscal.

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  2. Qué manera de intoxicarnos tenemos con las RRSS,soos capaces de profanar momentos cómo el que has descrito,amén de otros momentos familiares o de descanso que con los grupos whatss app se convierten en pesadillas.

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    1. Triste verdad, Ana. El otro día me contaba un compañero que la última Nochebuena que pasó con su familia, nadie se miraba: todo era escribir al móvil a gente lejana en el espacio y en el corazón. Y los suyos, olvidados frente a él.

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  3. ¡Qué espanto! En lugar de escuchar los trinos de los pájaros escuchas el impertinente silbidito del Twitter. Grrrrrr

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