Alacrón vuelve con una fabulita sobre hormigas y osos, dos especies enfrentadas:
La única superviviente
de la cruel escabechina
que infligió un oso hormiguero
a una colonia de hormigas
fundó a objeto de vengarse
una casta de asesinas
que llamó hormigas oseras.
Adiestró a su infantería
en el odio empedernido
al género formicida,
y asaltaron con la furia
que da la venganza fría
la pelambre de un plantígrado.
Así que sintió cosquillas
en el lomo, el susodicho
fue a rascarse en las estrías
de un alcornoque, y tornó
las oseras en usías,
u síase en machacadas.
Cuando los lerdos replican
al dictamen de los sabios,
suele salirles la ira
por la culata; y si no,
preguntádselo a una hormiga.